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sábado, 5 de mayo de 2012

Nunca es tarde para aprender


Desde el año 2001, la Universidad Popular de Albacete viene desarrollando el programa de la Universidad de la Experiencia. Este programa está destinado a los mayores de 60 años que pretenden ampliar su horizonte cultural realizando una serie de cursos, en los que aprenden diferentes disciplinas como psicología, informática, antropología o literatura. El único requisito que se exige a los alumnos es que sepan escribir, por eso las clases son de una gran diversidad: amas de casa, profesores, maestros y todo tipo de oficios.

Nos colamos en la clase de Informática, invitados por el profesor Paco Moltó, donde los alumnos de esta singular universidad aprenden nociones básicas para el uso de las herramientas más comunes de la red. La mayoría nunca había utilizado un ordenador anteriormente o lo habían hecho con ayuda de sus hijos o de sus nietos. Ahora, gracias a este curso, aprenderán como buscar información en la Internet, a crear su propia cuenta de correo electrónico, a comunicarse con una webcam y quién sabe si a más de uno no le picará el gusanillo de convertirse en todo uno experto 2.0 al terminar el curso.


Sin embargo, la penetración del uso de las TIC entre los mayores en nuestro país está por debajo de la media europea – Un 5% de la población mayor utiliza las nuevas tecnologías, frente a un 7% que lo hace en Francia o un 9% en Alemania-. A pesar de que la población mayor de 60 años es muy numerosa en España. El dispositivo más utilizado por los mayores es el teléfono móvil, mientras que Internet es para gran parte de los mayores un absoluto desconocido.

Por eso, la existencia de este tipo de cursos es muy positiva a la hora de romper con la brecha digital de tipo generacional y mostrar el potencial que las TIC tienen para las personas mayores. De hecho, quienes ya las utilizan no ve en ellas más que ventajas como un medio de acceso a la información y una nueva vía de comunicación.

Publicado en tualbacete.com

miércoles, 14 de marzo de 2012

Excedente


Excedente. El Consejero de Educación, Cultura y Deportes, Marcial Marín ha declarado hoy que "en casos como en Humanidades hay excedentes de titulados". Excedente es lo que soy. Licenciada en Humanidades y Máster en Humanidades Digitales por la Universidad de Castilla - La Mancha. Quisiera creer que cuando el señor Marín se refiere a los titulados en Humanidades con este adjetivo, lo hace como personas excepcionales, que salen de la regla, en ocasiones, incluso excéntricos. Pero me temo que en realidad, somos sobrantes. Y en mi caso, con una doble titulación humanística, ¿podría decirse que me he quedado arrinconada en el almacén hasta que vuelva a estar de moda para exhibirme en el expositor?

Estudié Humanidades por vocación, no porque sea una inútil a la que se le resistan las ciencias. A lo largo de estos años en la universidad he visto como mis compañeros buscaban su sitio como gestores culturales, bibliotecarios, documentalistas, periodistas, investigadores, animadores sociales, profesores de historia, lengua, geografía, arte... y todos y cada uno de ellos realiza una labor imprescindible para nuestra sociedad.

Dominados por un sistema neoliberal, existe un empeño generalizado en continuar con el desprestigio de las humanidades por su escasa contribución al crecimiento económico del país. Desde que se desencadenó la crisis económica -incluso antes- la política cultural del país ha ido en detrimento, confluyendo con una sucesiva desaparición de estas disciplinas en los planes de estudios por su baja rentabilidad. Sin embargo, el mismísimo gigante Google afirmaba hace menos de un mes que "contratará a más de 4.000 humanistas en los próximos años". Entonces, ¿son las humanidades tan poco rentables?

Sospecho que esta cruzada contra las Humanidades, más que atender a un motivo económico, se relaciona con el hecho de que estos estudios fomentan una actitud crítica y una sensibilidad social que queda obviada en otras disciplinas. Mantener y conservar la identidad cultural de un país puede resultar contradictorio frente a las políticas tecnócratas que se imponen día a día para extender el poder de la globalización económica. 

La desaparición de las humanidades de las universidades servirá para sentar las bases para una progresiva erradicación de la educación cultural y humanística que, inevitablemente conducirá a la desaparición de lazos sociales e identidad cultural en España. Y ¿quiénes serán los excedentes entonces?


"La pluma es más poderosa que la espada"
Baron Lytton